Discusión sobre este post

Avatar de User
Avatar de Ignacio Sanz Arana

El “sesgo de afinidad” suele analizarse como un riesgo en los procesos de selección, pero creo que hay un elemento previo que condiciona completamente su impacto: la definición clara y operativa de los valores, ideales y estándares de la organización. Cuando este marco no existe, la afinidad personal sustituye inevitablemente a criterios estructurados, y es ahí donde el sesgo se vuelve problemático. No se trata tanto de eliminar la afinidad, sino de evitar que actúe como criterio implícito ante la ausencia de uno explícito.

La evidencia en comportamiento organizacional es bastante consistente: el “Person–Organization Fit” muestra que la alineación entre valores individuales y organizativos mejora el compromiso, el desempeño y reduce la rotación. Pero esa alineación solo puede evaluarse si la empresa ha hecho previamente el ejercicio de definir su cultura de forma clara. De lo contrario, lo que se está midiendo no es encaje cultural, sino afinidad subjetiva, con el consiguiente riesgo de incoherencia organizativa y decisiones erráticas en el tiempo.

En mi experiencia, esto se hace especialmente evidente en entornos cooperativos, donde la cultura actúa como eje vertebrador real del sistema. Cuando no está bien definida, los problemas de gobernanza y cohesión aparecen con rapidez; y cuando lo está, el modelo funciona con mucha más solidez. Además, el intento de reencauzar culturalmente a una persona una vez incorporada suele ser complejo y, en muchos casos, poco efectivo, lo que refuerza la importancia crítica de la fase de selección.

Dicho esto, tampoco conviene asumir que la cultura existente sea siempre la adecuada. El reto no es maximizar la homogeneidad, sino construir una coherencia basada en principios explícitos, manteniendo al mismo tiempo diversidad de perspectivas. En ese equilibrio, creo que hay un campo muy interesante para profundizar. Si te parece, podríamos explorar la posibilidad de escribir conjuntamente un artículo sobre los sesgos en la empresa desde esta doble mirada: conceptual y práctica.

Sin posts

Por supuesto, sigue adelante.