Discusión sobre este post

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Comparto el diagnóstico, Carlos, y creo que admite una vuelta de tuerca: lo que describes no es un estilo, sino una *gramática*, y tiene teóricos. Cuando el discurso vuelve equivalentes a socios, club y presidente frente a un bloque enemigo —periodistas, COPE, LaLiga, árbitros, Negreira—, estamos ante lo que Ernesto Laclau llamó "la cadena de equivalencias" que articula todo populismo. El populista no dice "represento a una parte", dice "represento a la parte verdadera, y quien discrepa es ilegítimo". Y el enemigo no es un accidente: es, el combustible que mantiene unida la cadena. Esto desde mi punto de vista es autoridad carismática, la que se funda en el vínculo personal y necesita revalidarse sin descanso con una gesta —o una conspiración— nuevas. Convocar elecciones y presentarse "para defender que el club es de los socios" no contradice ese modelo: planteado como plebiscito sobre uno mismo, lo corona.

Ningún poder se sostiene sobre la coerción, sino sobre la cooperación de quienes podrían retirársela y no lo hacen. La cuestión no es por qué él manda, sino por qué tantos —directivos, prensa, instituciones— la cara más insidiosa del poder no es ganar el conflicto, sino configurar las preferencias para que el conflicto ni siquiera se perciba. Y ahí está la trampa perfecta: el contrapeso natural —los 100.000 socios— es exactamente la bandera que enarbola. No hay desde dónde pararle los pies porque ese "desde dónde" ya está ocupado.

Aquí me gustaría añadir una debilidad personal; el contra modelo que conviene poner sobre la mesa no es otro líder más ruidoso, sino el perfil inverso, y Jokin Aperribay sirve como tipo ideal: autoridad legal-racional frente a carismática, poder ejercido a través de la estructura y no por encima de ella, resultados que se acumulan en lugar de gestas que se proclaman. una institución, ¿quiere ser *encarnada* por alguien o *servida* por alguien? El deporte, como bien señalas, no inventa estos códigos: los recibe de la política y de otros ámbitos de la sociedad. Pero quizá también pueda recibir de ella el antídoto.

Muchas gracias por tu trabajo y aportaciones diarias, Carlos.

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